domingo, noviembre 08, 2009

OTRO CUENTO URBANO.....

Se acordo la primera vez que abastecio el magazinne de una pistola Pietro Beretta 9 milímetros, eran 14 balas muy brillantes y redondas, "casi 8 gramos de plomo efectivos que fácilmente podían abrir un boquete de 5 centímetros en la cabeza de cualquier hijo de su puta madre" , eso le dijo su Coronel cuando les explico la diferencia entre unas bala 38 especial super y una 9 mm. , también les explico que la bala saldría dispara a una velocidad de 350 metros por segundo del cañon de la pistola.


Era demasiada información para la cabeza de un hombre que vivio casi toda su niñez rodeado de naturaleza, de iguanas, de arboles frutales de mango y de ciruelas rojas, dueño de una inocencia que rayaba en la estupidez. Y que en su vida no había manejado un arma que no fuera echa de madera y que tuviera dos ligas amarradas en su costado, ¿pero algo metálico, y con pólvora?, jamás.


Una tarde, y aun la recuerda muy bien bien, estaba tomando unos tragos en un cantina de Novolato, Sinaloa, --como a tres cuadras de la comandancia de Policia--, precisamente el el bar de " La Maraquita", cuando le hablaron por su frecuencia y contesto, tristemente se entero que acaban de matar al "chaparro" en una balacera en una colonia de mas o menos de billetillos, se quedo ensimismado como 10 segundos, no reacciono hasta los 20, y despues se encabrono mucho, ese pinche chaparro era un cabronazo de Navojoa, y su Jefa cocinaba un estofado de conejo bien cabron, y a su mente solo vino la cara de la señora vestida de luto, y del "chparro" dandole una tecate roja mientras estaban sentados en unas mesedoras al final del patio de la casa de sus padres.


De lo demás, solo se acuerda que se avento un mal chiste: grito a media cantina que el era una cotorra vieja y que buscaba urgentemente un “pericote”, no falto quien le celebrara el mal chiste local, y le ofreciera dos o tres “líneas”.

Dicen que llego a la balacera sin chaleco antibalas y corrio como “persiguiendo al diablo”, cuando todo termino, dicen que lo encontraron lleno de sangre , sentado y a adentro de un cuarto de la casa y estaba como loco contando las balas de el cargador de su beretta, solo conto 7, y le faltaban 7.

Ese día hubo 7 muertos, y ninguno era policía, y bueno solo el “chaparro”, pero el había llegado 25 minutos después.

Despues dicen que ya nadie lo volvio a ver, dicen muchas cosas de el........


El mismísimo, Àngello.

1 comentario:

EL CUTY dijo...

Así suelen ser las leyendas compadre, surgen en un instante y se las lleva el viento mas su recuerdo dura para siempre.

Saludos.