jueves, abril 19, 2018

SNIF, NO LO SABIA...


martes, marzo 20, 2018


El sábado pasado estaba bien “despreocupe” aquí en mi oficina, cantina, sala de relax, sala de situaciones, imprenta, sala de cotillón, bodega de mi mamá, etc. En fin, hacia un chingo de calor y como no tenía evento social en puerta, pues me compre unas lindas caguamitas (ya no tomo caguamones). Departiendo unilateralmente estaba -- como usualmente lo hago--, cuando me hablan.

Era un amigo que conozco desde que llegue a vivir acá a Monterrey, hace 36 años. El perdió movimiento de sus piernas hace como 18 años más o menos en un accidente automovilístico.
Me saluda y le invito un vaso de caguama, me dice que sí, lo ayudo a subir la rampa de la banqueta  y nos ponemos a beber como Dios manda.

Ya, bebiendo casi como tres horas y platicando de todo, poniéndonos al corriente de nuestras vidas (pese a que lo veo muy seguido, pues trabaja en Metrorrey) la verdad es que platicamos muy poco, solo nos saludamos y prometemos juntarnos “un día de estos”, supongo que el sábado fue ese día de estos.

Mmmmm, No sé porque le pregunte que si tuviera una máquina del tiempo, le gustaría regresar al día de su accidente y poder evitarlo?.

No se tardó ni medio segundo y me contesto que NO.
La verdad yo no estaba de humor sarcástico, simplemente mi pregunta fue muy honesta y necesitaba una respuesta igual.

--¿Manolo, si tuvieras una máquina del tiempo a tu disposición, te gustaría volver a la mañana de tu accidente y poder evitarlo?--

--No Miguel, la verdad es que cuando tenía el uso de mis piernas, mi vida era muy miserable, siempre vivía con el  miedo de no lograr los objetivos que me había propuesto con mi familia, con mis dos hijos, con mi esposa. Me divorcie de mi primer matrimonio cuando me sentía una piltrafa humana al dejarme derrotar por mi incapacidad. Después de que toque fondo, entendí mi incapacidad y re-direccione las capacidades que me quedaban  hacia otro lado, fui campeón de halterofilia para minusválidos en Nuevo León; juegue básquet boll (jamás lo practique cuando podía caminar), me re-encontré verdaderamente con el amor, ahora estoy casado por segunda vez con una linda mujer que me ama, me ayuda y me Respeta. Miguel, son cosas que jamás hubiera logrado sin que una tragedia me hubiera pasado. Y si, si anhelo esos días cuando caminaba, pero mis pasos me llevaban a los teibols, a las cantinas, hacia lugares que no valían la pena.

Sonó su celular, contesto y en menos de cinco minutos vinieron por el dos lindos niños y su esposa.
Creo que el minusválido soy yo…

viernes, marzo 02, 2018

Me he dado cuenta que cuando hace frió, los testigos de Jehová están menos interesados en mi salvación…

domingo, febrero 18, 2018

UYYYYY, ANDO ASI BIEN SABE COMO Y CON LANA,YA VALIO QUESO...



Hace rato estaba limpiando mi PC de datos innecesarios,  de archivos dañados  y de programas que ya no utilizo; me topé con muchas cosas y dentro de esas cosas, muchas fotografías  de personas que ya no están en este plano existencial y me pregunte ¿ Cómo estarán sus huesos?.


Pudiera ser un pensamiento morboso y enfermo, pero no es lo uno ni lo otro, desprendiéndose  de la idea de que en algún tiempo trabaje con cadáveres  y conviviendo muy de cerca con la “Catrina”.

No sé, a veces pienso en todas esas  personas --ahora muertas-- cuando convivían conmigo: en sus gestos faciales, manías y expresiones vocales. Me imagino el limo cubriendo sus huesos, a los gusanos comiéndose la carne de sus esqueletos, en el cabello duro en sus cráneos; pienso en todas las alegrías que pase en su compañía y ahora están mudas, inmóviles, completamente irreconocibles,  sirviendo de abono a este planeta.


Y es ahí cuando me imagino a mi cuerpo: encerrado en un ataúd, pudriéndose al discurrir del tiempo, imagino las cuencas de mis ojos vaciarse, todos los órganos de mi cuerpo descomponiéndose,  imagino mis huesos cubriéndose de limo,  alimentando a otras formas de vida y por fin, sirviendo de algo verdaderamente útil  a este planeta.

miércoles, febrero 14, 2018


--¿A dónde vas?-- , me pregunto mi madre al verme ir y venir del baño a mi cuarto, probándome chaquetas, sacos, sueters , pantalones, zapatos etc.

-- A encontrar al amor Ma — finalmente le conteste cuando encontré la combinación perfecta.

-- No vayas a llegar tarde hijo--

--No Ma, no te preocupes ya sé por dónde anda—

Como ya eran las nueve de la noche, no quise arriesgarme a algún desaguisado y decidí pedir un uber. Llego a la hora que tenía que llegar y pronto tomo rumbo al destino que le marcaba la pantalla del celular.

Legamos en 35 minutos, me baje y me dirigí a la entrada del pequeño bar que había visto en mi sueño recurrente: donde una voz me decía que tenía que estar a las 02:45 porque ahí encontraría al amor de mi vida.

En mi sueño  el bar se veía más alumbrado y no tan sombrío, pero ya eran tantas veces que no podía estar equivocado del lugar.

Escogí la mesa que creí estaba más alumbrada y no tan en la penumbra y como siempre, mi instinto de supervivencia tomo el control y me senté frente  a la puerta y con una pared a mis espaldas (cosas aprendidas de mi antigua vida).


Llego una mesera y me ofreció la carta de bebidas que ni siquiera  mire, le pregunte si tenía Anís del “Mono”, me dijo que sí,  le volví a preguntar que si era del “Mono”, hizo un mohín de fastidio levantando los ojos al cielo y de manera sarcástica me contesto:

--Si gusta le traigo la botella para que usted se cerciore— y desde ese momento  decidí que ni de pedo le iba  a dejar propina, me callo gorda.

-- Si por favor--; En mi vida solo he probado esa marca de Anís, pero cuando lo hice fue en una época que mucha paz le ha aportado a mi vida adulta.

Trajo la botella y una copa para Jerez, le pedí que la llenara al tope y que me trajera un vaso con agua con hielos, puso la sempiterna cartulina de la cuenta bajo el cenicero.

Saque un pitillo y antes de encenderlo, le di un trago al vaso de agua y un “besito a la copa de Anís”, después encendí el cigarro y le di una onda calada. Las 10:20 marcaba la hora en mi celular y me puse a inspeccionar visualmente el bar donde me había metido; una  cortina de humo de tabaco flotaba diáfana por todo el bar, note que a mi derecha, como a 6 metros había una puerta de cristal donde, por estar cerrada, amortizadas  se escuchaban unas  notas de un piano y una trompeta y música de orquesta, creí reconocer un Góspel de Ray Charles—que precisamente había escuchado en la película de Ray--; le pregunte a un mesero que pasaba junto a mi mesa que si podía entrar en esa habitación, me contesto que sí, pero que era una sala VIP y que el cober era de 250 pesos y un consumo mínimo de 200, le pase mi cuenta y le dije que quería estar ahí, le di un billete de 200 pesos para que “agilizara” mi cambio de estadía, aun eran las  10:45 y tenía tiempo de sobra para estar un momento escuchando buena música, total, no estaba consumiendo la cantidad de alcohol que normalmente consumo.

El cambio fue dramático, de estar  en una sala paupérrima y deprimente, pase a otra donde lo menos normal era estar sentado y consumiendo tu bebida, los demás estábamos parados y bailando – o intentando hacerlo—pero con las notas de un perfecto Góspel, interpretado por dos negros magistrales, uno cantaba casi igual que Ray Charles.

Empecé a pedir cerveza e invitarle gin tonic a una señora como de 49 años, que desde que empecé a bailar, ella bailo conmigo, sudamos, me tuve que quitar el saco y el sueter y me arremangue las mangas de la camisa azul plumbago que por fin decidí ponerme esa noche.
Bailamos no sé, como mil horas, la señora no me dejaba dar respiro y yo, aunque bien cansado (no estoy acostumbrado a bailar) pues tampoco me quería ver tan jotillo.

Hubo un momento en que bailamos calmadas y la señora se me arrejuntaba; ya con sus 49 años y desprovista ya de cualquier “ESTUPIDO ENAMORAMIENTO DE QUINCEAÑERA” (así me dijo), pues seguimos bailando, de rato me empezó a pagar las chelas , cenamos y para esto ya eran las 2:20 AM, y yo reaccione; di por terminada la velada, no sin antes invitarle el último yin tonic, me regrese a la zona fea de ese bar, y espere y espere y espere y espere y espere y espere y espere aún más y no pasó nada.

Me salí del bar como a las dos de la mañana, aunque bien bailado y medio jarras, pero decepcionado por mi sueño de encontrar a la mujer ideal.
Aun traía 800 pesos en mi cartera, pero como andaba depre, preferí caminar hacia una calle principal de monterrey, donde yo sabía que podía tomar un taxi, no quise pedir un uber porque realmente quería caminar y nada, los pinches taxis no pasaban o si pasaban venían llenos.

Di por terminado mi mundo de sueños y mi guarapeta, y le hable al uber, yo estaba en la calle de Carranza y padre mier, en eso me hace cambio de luces un carro, era la señora que bailo conmigo toda la noche, me dice que me andaba buscando por el área y  que  me suba y pues me subo.

Eso fue el domingo pasado y no habíamos salido de mi cuarto en tres días  hoy miércoles  la tuve que correr en la mañana, porque tengo trabajo en la imprenta.

Realmente yo esperaba una vieja de 40 a 43 años, pero la vida decidio…

No encontré a mi amor verdadero, como decía mi sueño, pero si encontré algo parecido…

domingo, febrero 11, 2018

Pues aprovechando que el día de hoy estuvo muy chingon, fui por la barbacoa y el menudazo, lave ropa de cama y mi ropa, bañe a las Kardashians (así les dicen mis amigos a mis perras) y ahorita echándome una chelita y estoy por darle mantenimiento a mi estéreo, feliz domingo para ustedes...


                                  Las "Kardashian" bien bañaditas y todas bien portadas ellas.






                                                            Y mi tarrito de cheve...