Como una forma de respeto al pùblico, este blog no contiene risas grabadas.
domingo, enero 29, 2012
EL DESVAN DE MI ABUELO TIMO………
Recuerdo muy bien una vez que mi abuelo Timoteo me pidió ayuda para limpiar el desván donde guardaba todos el mugrero de su tienda, yo de buena gana le dije que si, realmente eran muy pocas las ocasiones que podía convivir con el.
Sin más ni más me dio una escoba y me dijo: ponte a barrer, separa las botellas de Joya, de doble cola, de hit, de peña y de Coca, las pones en sus rejas (en ese tiempo, los refrescos los vendían solo en botellas de vidrio), todos los fierros los amarras, y lo que veas que ya no sirve lo separas en un montón porque luego lo vas a tirar, pero no tires nada sin avisarme; También me dijo: si encuentras un “atado” de billetes, me los traes y te doy la mitad, noooooo, pues los ojitos me brillaron, y la buena voluntad que al principio tuve para ayudarlo, se fue al carajo por la codicia pinche, Snif.
Total que con ma$$$$$ ánimos, me puse a darle duro a la “fajina” (mmmm, si en realidad quise escribir fajina, yo tenia apenas 13 años, no manchen), total que ahí meritito estaba yo, entre la polvareda que levantaba al barrer, separaba las botellas, los fierros los acomodaba en un lado, y lo que veía que no servia, lo ponía en otro, pero siempre con el sentido aguzado para encontrarme ese montón de dinero, porque era bien sabido que mi abuelo Timo, cuando se ponía bien jarras, le daba por esconder dinero en varias partes de la casa.
Y ahí seguía en chinga, el desván era grande, casi ocupaba toda la segunda planta, había varios roperos desvencijados, varias heladeras desconchinfladas , en fin, miles de recovecos en donde seguramente estaba oculto “ my precious”, y seguía y seguía barre que barre, acomode que acomode, estornude que estornude(siempre he tenido alergia al polvo), chingao y no encontraba nada de “atado”. Ya casi por terminar, moví un calentador viejísimo de leña(bueno, el calentador viejísimo era de hierro, pero funcionaba con leña).
Cuando al moverlo, escuche el sonido inconfundible de monedas chocando, de pedo(o sea rapidísimo) abrí la puerta del calentador y me encontré un pañuelo rojo, lo saque pero no lo desamarre (todavía era honrado, jajajajajajaja), pero me apure para terminar, trapee y deje todo muy bonito y arreglado.
Baje con mi abuelo a darle el “atado” de dinero, de nuestro dinero, me dijo:
--ah, si lo encontraste, yo llevaba días buscándolo—
--si abue aquí esta—
--y no lo abriste, porque yo lo amarre muy bien con un cordón, y aún sigue igual—
--¿Qué paso abue, pues de que me conoce o que?—
Mi abuelo Timoteo soltó una carcajada, bueno Miguelito(y hasta la fecha, con 40 años, todos los que me conocen y tiene afecto hacia mi persona me dicen Miguelito), lo prometido es deuda, me dijo, y empezó a abrir el dichoso el pañuelo, pero lo amarro tan bien, que la pinche insana idea de quitárselo y agarrar el cuchillo que siempre tenia entre dos estantes me paso por la mente.
Total que al fin lo abrió, y no mamar!!!!!!!!!!!!!
Ahh jajajajajajajajajajajaja!!!!!!!!, eran billetes viejos, y al ver mi cara de pendejo dijo:
--a chingao Miguelito, este no es, se me hace que el que si es lo tengo guardado en otro lado, pero si quieres luego vienes ayudarme a limpiar la casa y te doy la mitad —
Jajajajajajajajajajaja, che abuelo cabrón.
Pero bueno, una vez que se me pasaron las ganas de llorar(entiendan por favor, tenia 13 años, ¿Qué esperaban si les prometen un madral de lana y luego salen con que siempre no?, Snif), mi abuelo me dio 50 pesotes por limpiarle el desván y una cocota familiar de botella de vidrio, un chingo de tostadas y un momtón de dulces, como quiera si me dio la mitad de los billetes viejos, la verdad, aún los conservo con mucho cariño.
Cuando mi señor padre se entero de mi frustrada busqueda del tesoro, me dio otros 50 pesotes por haberle echo un paro a su suegro, los mismos que les rompi la madre jugando al Hero, al frogger y al Megamania en las maquinitas.
jueves, enero 26, 2012
¿Los tres libros que han marcado mi vida?, mmmmm, veamos, El periquillo sarniento de Fernández de Lizardi, Pedro Páramo de Juan Rulfo, y no es porque los haya leído, mas bien fue porque cuando me castigan, el ojete profesor me obligaba a hincarme en el rincón y sostener un libro en cada mano durante una hora.
Otro fue la sección amarilla, lo recuerdo muy bien: fue una tarde que le conteste mal a mi señora madre, y me dio en el meritito hocico con esa madre, todavía tengo la cicatriz, Snif.
domingo, enero 22, 2012
jueves, enero 19, 2012
Chingada madre….
Se que escribo esto porque sigo siendo un completo pendejo:
“No recuerdo cuando fue la ultima vez que presentí mis huesos en un osario de mármol negro, tampoco recuerdo cuando se marchitó la última rosa en tu puerta. Y no lo hago, solo la visito cualquier noche especial, con luna o sin estrellas; lo mismo da, igual no te veo, sin embargo, puedo presentir el palpito de tus sueños al depositar la rosa en el quicio de tu puerta, mientras leo el fantasma de una carta que nunca me dejas. Y a veces duele, ¿y las cartas que siempre acompañan a las rosas?, tanta poesía que aun siente, que aun late, que aun quisieran, ¿donde las dejaste'"
Se que escribo esto porque sigo siendo un completo pendejo:
“No recuerdo cuando fue la ultima vez que presentí mis huesos en un osario de mármol negro, tampoco recuerdo cuando se marchitó la última rosa en tu puerta. Y no lo hago, solo la visito cualquier noche especial, con luna o sin estrellas; lo mismo da, igual no te veo, sin embargo, puedo presentir el palpito de tus sueños al depositar la rosa en el quicio de tu puerta, mientras leo el fantasma de una carta que nunca me dejas. Y a veces duele, ¿y las cartas que siempre acompañan a las rosas?, tanta poesía que aun siente, que aun late, que aun quisieran, ¿donde las dejaste'"
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





